Don Cipriano: los tigres le quitaron los brazos, pero no el corazón - TN23NOTICIAS

Don Cipriano: los tigres le quitaron los brazos, pero no el corazón

24 de Febrero 2019

A don Cipriano unos tigres le quitaron los brazos. Un años después, con prótesis, en medio del recuerdo triste, ahora sonríe

“La fuerza no viene de la capacidad física, sino de la voluntad indomable”  dijo Mahatma Gandhi.  Si hay que buscar en Guatemala quien es el ejemplo vivo de esa frase la respuesta es  don Cipriano Álvarez. Él,  acaparó la atención de los guatemaltecos el 5 de febrero del 2018, luego que dos tigres le arrancaran los brazos para luego comerlos. Las imágenes asombraron al pueblo que horrorizado vio como un hombre, para  ganarse la vida, optó por alimentar animales salvajes que por poco se lo tragan vivo.   Pero no era lo único malo que le pasó durante ese año:  días antes  mataron a su hijo.  Su esposa,  doña Arkadia de Álvarez estaba agonizando por una terrible enfermedad hasta que murió.

Don Cipriano estuvo hospitalizado por varias semanas, su recuperación fue lenta, y durante un año se ha esforzado por mejorar de salud y continuar con su vida. Hoy está en su nueva casa, sentado en una silla y sonriendo. Está contento por tener donde vivir.  Con la ayuda de los guatemaltecos, logró tener su propiedad. Es un luchador:

Yo le pido a Dios que me dé, a saber  cuantos años más de vida, pero los años que me dé, yo seguiré luchando por salir adelante” 

Es cierto,  no es fácil olvidar el pasado

Un poco duro, pero con la ayuda de Dios uno va superando todo eso, porque es difícil superar eso, y a la gente le agradezco el apoyo que nos dieron, más en esos momentos cuando murió mi esposa y la muerte de mi hijo

Lo mejor de la ayuda que le brindaron a don Cipriano fue la prótesis

Doña Susy me las dio, le agradezco por todo  y a pesar que son tres años para lograr usarlas, debo hacerlo

La familia ha sido su mejor aliada, su hija Blanca Luz y su nieto José Roberto no lo han dejado un solo momento.  José, quien no pudo estudiar porque no lo aceptaron en la escuela por la edad y  por no sabe leer ni escribir, se ha vuelto las manos de don Cipriano.

Don Cipriano vende piñas. Es poca la ganancia la que tiene. Pero le bastan las ganas de luchar.   No olvida a los guatemaltecos que lo ayudaron y siempre se los agradecerá con ese corazón que los tigres no le pudieron quitar.

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