Travesuras de la niña mala - TN23NOTICIAS

Travesuras de la niña mala

13 de Marzo 2019

¿Cuál es el verdadero rostro del amor?

Todo empieza en Perú. Ricardo es un adolescente con un solo sueño en la vida: vivir en París. Durante un verano de playa y fiestas, conoce a Lily, una chilenita de 11 años de edad, coqueta y seductora, de quien se enamora perdidamente sin ser correspondido, como sucede casi siempre con los amores a esa edad. Tiempo después, Ricardo se gradúa de abogado y se va a Francia tal y como se lo propuso siempre, convirtiéndose en traductor, lo que le permite ganar un sueldo para sobrevivir, además de la ventaja de aprender otros idiomas y viajar.

En esos momentos de sobrevivencia, cuando el hambre apremia, Ricardo recurre a un coterráneo, el gordo Paúl, quien trabaja como chef en un restaurant parisino y se encarga de suministrarle algo para comer. Paúl se dedica a apoyar el movimiento revolucionario cubano de los años sesenta y un día le pide a Ricardo como favor que reciba y ubique temporalmente en París a los “becarios” sudamericanos que se ofrecían como voluntarios para obtener instrucción militar en la isla caribeña; estos hacían escala en Francia por unos pocos días antes de partir definitivamente a Cuba.

Mientras estaba en esas labores, recoge a tres muchachas peruanas, una de las cuales le parece familiar. Es ella quien le pide a Ricardo hacer un paseo por París antes de partir a su destino final, cosa que no estaba permitida a los “becarios”. Sin embargo, él, curioso de saber de dónde la conoce, la lleva a recorrer la ciudad y es allí cuando se da cuenta de que la “camarada” Arlette, es la misma chilenita de la que se enamoró en Perú siendo adolescente. Pese a sus sentimientos, se ven obligados a separarse.

Es en este punto que inician las idas y venidas del amor entre Ricardo y la niña mala. En Cuba la chilenita Lily, ahora camarada Arlette, se convierte en la pareja amorosa del Comandante Chacón, brazo derecho de quien coordina todas las acciones rebeldes en todo el mundo; Ricardo se entera gracias a Paúl. Después de un largo tiempo de despecho y decepción por la noticia de haber perdido a su niña mala, Ricardo se ve con ella en las oficinas de la Unesco, convertida ahora en la esposa del diplomático Robert Arnoux. Del reencuentro surge nuevamente la pasión y se convierten en amantes, pero no es una tarea fácil para Ricardo: ella se hace suplicar, es esquiva, fría y arrogante; el mundo gira a su alrededor. Él se derrite por ella, la complace, la consiente, se rebaja. Un buen día la niña mala desaparece sin dejar rastro.

Encontrarse y desencontrarse será la constante de esta pareja: en Inglaterra, en Japón, de vuelta en París y finalmente en España. Las circunstancias serán variadas e inverosímiles, pero siempre habrá un personaje que enlace a Ricardo con la niña mala una y otra vez.

 

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