
El Senado estadounidense hace unos días aprobó una tarifa adicional a los aranceles vigentes para las visas, con la ley llamada ‘One Big Beautiful Bill’, que contempla recortes fiscales, políticas de seguridad fronteriza y reformas en materia sanitaria, además de la implementación de una “tasa de integridad” para los emisores de visas.
Todavía se desconoce a partir de cuándo comenzaría a regir y cómo se aplicaría. Con esta nueva regla se impone el pago de una tasa de US$250 para el año fiscal 2025 (o la cantidad que el Secretario de Seguridad Nacional establezca por reglamentación).
Por ahora en la página oficial de la Embajada estadounidense solo se muestran los costos para cada visa, la nueva tasa aplicará para cualquier extranjero al que se le emita una visa de no inmigrante.
Los nuevos precios serán ajustados a partir del año fiscal 2026 y cada año fiscal subsiguiente, de acuerdo a la inflación. Según explican, si bien no se puede eximir ni reducir, los fondos podrían ser devueltos.
De acuerdo a lo expuesto en la ley que establece que la secretaria de Seguridad Nacional de EE. UU., Kristi Noem, “podrá reembolsar a un extranjero la tarifa requerida… si dicho extranjero demuestra que cumplió con todas las condiciones de la visa de no inmigrante”.
Las nuevas condiciones incluyen no aceptar empleo mientras se encuentre en EE. UU., además de no extender la estadía permitida. Sin embargo, el texto del proyecto de ley no especifica cómo sería el proceso de reembolso para un turista que desee reclamar la tarifa de $250.
Los solicitantes de un estatus de protección temporal (TPS, en inglés) deberán abonar 500 dólares para aplicar (diez veces más que la tasa actual), y 550 dólares por su permiso de trabajo (en la actualidad cuesta entre 470 y 520, según si se presenta online).
Aquellos que apliquen a un parole humanitario deberán abonar 1,000 dólares (en la actualidad algunos no pagan nada, y otros hasta 630 dólares), más otros 550 dólares por su permiso de trabajo.