
Las acusaciones de presunta violencia vicaria contra el cantante mexicano Christian Nodal volvieron a circular en redes sociales tras la publicación de un extenso comunicado en el que habló sobre los conflictos que mantiene con la artista argentina Cazzu y su paternidad con su hija Inti.
La polémica resurgió en medio de tensiones mediáticas que también involucran a Ángela Aguilar, actual esposa del cantante.
Pero, ¿qué significa exactamente la violencia vicaria y por qué se menciona en este caso?
La violencia vicaria es un tipo de violencia de género que ocurre cuando una persona utiliza a las hijas o hijos para causar daño emocional, psicológico o incluso legal a la madre.
En México, el concepto fue incorporado a la legislación por el Congreso de la Ciudad de México dentro de la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.
De acuerdo con el dictamen aprobado por la Comisión de Igualdad de Género, la violencia vicaria es:
“La acción u omisión cometida por quien tenga o haya tenido una relación de matrimonio, concubinato o relación de hecho, que provoque la separación de la madre con sus hijas e hijos […] a través de la retención, sustracción, ocultamiento, maltrato, amenaza o promoviendo mecanismos jurídicos que impidan la convivencia, para manipular, controlar a la mujer o dañar el vínculo afectivo”.
La norma establece que este tipo de violencia busca afectar a la mujer a través de sus hijas e hijos, generando daños psicoemocionales, físicos o patrimoniales. También advierte que puede agravarse cuando las instituciones no aplican perspectiva de género en sus resoluciones.
La conversación digital se intensificó tras el estreno de la canción Rosita, colaboración entre Rauw Alejandro, Jhayco y Tainy, donde se hace referencia a Nodal y a su boda.
Posteriormente, Cazzu compartió un mensaje en el que mencionó a su hija Inti, lo que detonó especulaciones en redes sociales. Poco después, Nodal publicó un comunicado en el que negó ejercer violencia vicaria y cuestionó las acusaciones.
En parte de su mensaje escribió:
“Bastó con decir que el abogado se comunicaba telepáticamente a través de la mirada que atravesaba una pantalla, diciéndole que teníamos el control sobre nuestra bebé y ella. Que no demandaría acusando al ‘sistema patriarcal’ en su país. Con eso fue suficiente para asegurar que ejerzo violencia vicaria. No existe un solo documento en el que me haya negado a los permisos de dichos viajes. Y si los hay que se muestren”.
Hasta el momento, las acusaciones se mantienen en el terreno de declaraciones públicas y redes sociales, sin que exista una resolución judicial que determine responsabilidades.
El caso ha vuelto a poner en el centro del debate público el concepto de violencia vicaria, que en los últimos años ha cobrado mayor relevancia en América Latina y España como una forma específica de violencia de género.
Especialistas señalan que se trata de un término jurídico que debe analizarse dentro de procesos legales formales y no únicamente en el ámbito mediático o digital.
Mientras tanto, la controversia entre Christian Nodal y Cazzu continúa generando reacciones en redes sociales, en un contexto donde la vida privada de figuras públicas suele amplificarse y polarizar opiniones.
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